En 1990 la transición del rock mató al glam
El inicio de la década de los 90 delimitó un umbral fascinante en la historia de la música. Abrió la puerta a un periodo de transición absoluta. Los excesos estéticos y sonoros de los años 80 —con sintetizadores omnipresentes, cajas de ritmos rimbombantes y cabellos estrepitosos repletos de laca que caracterizaron a las bandas de glam rock (o glitter rock)— se agotaron y empezó a surgir el sonido crudo y alternativo que definió a los años 90. Repasar los éxitos del rock y el pop que dominaron las frecuencias radiales y las listas de ventas en 1990 es ver la disolvencia entre la melancolía gótica, la madurez de los viejos ídolos y los primeros chispazos de más revoluciones sonoras.
Entre el Glam, las Baladas y la Revolución Alternativa
En el terreno del rock, 1990 fue el año de las grandes declaraciones melódicas y la consolidación de bandas tradicionales antes del terremoto del grunge (que estallaría masivamente a finales de 1991).
Una de las piezas más coreadas en la radio en todo el mundo fue «Blaze of Glory» de Jon Bon Jovi, grabada para la banda sonora de la película Young Guns II. El tema capturaba la esencia del rock de estadio con tintes épicos del viejo oeste y se convirtió en un éxito rotundo. A la par, bandas de hard rock de la década anterior seguían facturando baladas perfectas: Aerosmith dominaba las listas con «What It Takes», manteniendo viva la llama de las power ballads que equilibraban la agresividad de las guitarras con ganchos pop imbatibles.
Pero en otro lado del mundo también se gestaba un sonido diferente. La banda australiana INXS, liderada por el carismático Michael Hutchence, lanzó X en septiembre de 1990, posicionando en lo más alto de las listas éxitos como «Suicide Blonde» y «Disappear». Su fórmula combinaba el rock guitarrero con un groove bailable y funk sumamente sofisticado.
Ampliando la mirada sobre el mercado angloparlante, el rock se caracterizó por una vibrante lucha entre las megabandas norteamericanas y británicas, que estiraban el éxito de la estética ochentera, y las corrientes subterráneas como el heavy metal más pesado, el rock alternativo y el funk metal, que ganaban terreno en la radio comercial.
Hay que hablar obligatoriamente de «Thunderstruck» de AC/DC, incluida en el álbum The Razors Edge (septiembre de 1990. El inolvidable e hipnótico tapping inicial de la guitarra de Angus Young inyectó una dosis de adrenalina pura a la radio global. Se convirtió inmediatamente en un clásico indiscutible y demostró que el rock clásico y directo todavía mandaba en el planeta.
Al tiempo, la escena vio transformaciones profundas y éxitos masivos en diferentes vertientes del rock pesado: Guns N’ Roses asaltó las ondas sonoras con su emotiva versión de «Knockin’ on Heaven’s Door» (para la banda sonora de Days of Thunder) y el demoledor adelanto antibélico «Civil War».
Por su parte, la banda alemana Scorpions capturó a la perfección el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín con la mítica balada «Wind of Change» (incluida en su disco Crazy World de noviembre de 1990). Su silbido inicial se convirtió en la banda sonora de los cambios políticos del mundo real.
El Glam Metal o Hair Metal que había dominado los clubes de Los Ángeles vivía su último año de gloria comercial absoluta, despidiéndose con sencillos diseñados milimétricamente para las listas de éxitos: Poison con la rítmica e irresistible «Unskinny Bop» y la balada acústica «Something to Believe In»; Warrant musicalizó el año con el pegajoso riff y el polémico videoclip de «Cherry Pie», y Billy Idol se mantuvo en el Top 10 de Billboard gracias al pulso rockero y bailable de «Cradle of Love».
Las Semillas del Rock Alternativo y el Funk Rock
Antes de que Seattle acaparara toda la atención mundial, en 1990 el rock alternativo anglo ya estaba enviando oleadas sísmicas hacia la superficie. La cadena MTV empezó a dar rotación constante a propuestas que se alejaban de los clichés de los sintetizadores y la laca. Un claro ejemplo de esta transición fue «Epic» de Faith No More. Al mezclar de forma agresiva riffs de guitarra metaleros, secciones rapeadas por Mike Patton y un imponente piano en el final, la banda rompió los moldes de lo que se consideraba «comercial» y abrió las puertas al sonido experimental de los 90.
Otras bandas como Jane’s Addiction, con su rítmico y extraño éxito alternativo «Been Caught Stealing», demostraban que el público joven buscaba autenticidad y letras irreverentes. Incluso Nirvana daba sus primeros avisos al publicar de forma independiente el sencillo «Sliver» en septiembre de este año, pavimentando el camino para el inminente cambio de paradigma.

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